Pero Sí Hubo para Colectivos en Panamá: #CENCOEX Mata de Hambre a Estudiantes en el Extranjero



Gabriela Espinoza F. || gespinoza@el-carabobeno.com
El hilo telefónico no era impedimento para abrazar una realidad que más de 25 mil estudiantes venezolanos en el exterior llevan a cuestas. Mónica Polo se escucha con voz afónica producto de una gripe que enfrenta. No tiene los recursos suficientes para costear un tratamiento adecuado.
Me disculpas si no me escuchas bien, se excusa Mónica al empezar la entrevista. Esta valenciana dejó Venezuela para estudiar un Master de Criminalística en la Universidad Autónoma de Barcelona, España, junto a su esposo Miguel Ángel Llavaneras.
En noviembre de 2013 fue aprobado por el Cencoex -antiguo Cadivi- la solicitud de ambos de estudiar en la capital catalana por dos años y medio. Dos meses después viajaron a Barcelona para iniciar su preparación.
Luego de esperar para pedir la primera remesa, Mónica acumuló deudas por 36 semanas y su esposo 35. “Pagué, me quedé en cero y debiendo”, afirmó al llamarle la atención a su hijo Salvador de dos años, quien junto a su hermana Manuela, de uno, acompañan a sus padres en este calvario, que describen como crisis humanitaria.
En este lapso su hija estuvo hospitalizada por el virus -VRS-, que le produjo un paro respiratorio, pero gracias a que los infantes cuentan con seguro social siguió adelante.
A esta pareja los visitan otros estudiantes que les piden pastillas para el dolor de cabeza porque tienen dos días sin comer. Sin embargo al igual que Mónica Polo y Miguel Ángel Llavaneras depositan sus esperanzas los lunes, debido a que acuden al Banco de Alimentos de España. La iInstitución que se encarga de ayudar a familias que no tienen cómo adquirirlos. Las gestiones se hacen a través de las iglesias cristianas.
Pedir dinero en la calle hasta vender la laptop con la que estudian, fueron otras de las opciones que tuvieron que adoptar para cubrir el alquiler del piso -vivienda- y no dejar a sus hijos en la calle. Las posibilidades de trabajo son escasas porque por ser estudiantes solo pueden laborar 20 horas semanales y los empresarios se niegan a aceptarlos porque tienen que cancelar mucho en papeleos, por lo que prefieren contratar a personas que puedan cubrir la jornada completa.
Hoy en día ambos padres pueden entrar al salón de clases pero al disculparse por los atrasos en los pagos le indicaron que no les entregarían el título. Existen casos de venezolanos que les pidieron firmar convenios de pago, medida que les perjudica el estatus de emigrantes. “Se comprometen a algo que no saben sin van a poder cubrir, debido a que no reciben las remesas”.
Esta realidad que enfrentan los venezolanos en el exterior contradice la versión de funcionarios del Gobierno nacional que afirman que quienes no tienen divisas es porque tomaron la decisión de irse sin esperar la aprobación de Cencoex. Mónica Polo precisó que no es una beca que les otorgan sino el cambio de bolívares a euros, los cuales cada viajero invirtió de sus ahorros para contar con estos recursos.
Para Mónica es lamentable que al Gobierno no le interese este capital humano. El artículo 51 de la Constitución nacional establece que toda persona tiene el derecho de representar peticiones ante cualquier autoridad o funcionario público sobre los asuntos que sean de la competencia de éstos, y a obtener oportuna y adecuada respuesta. Pero esto quedó en letra muerta cada vez que les niegan a ella y a su esposo esta posibilidad en el Consulado, al cual llegan a pie porque no pueden pagar el pasaje de un euro.
Fuente: El Carabobeño

Comentarios

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